Falsas apariencias

de Gema Hidalgo

  • 2nd Noviembre
    2011
  • 02
  • 2nd Noviembre
    2011
  • 02
  • 1st Noviembre
    2011
  • 01
  • 30th Octubre
    2011
  • 30
  • 16th Octubre
    2011
  • 16
  • 9th Octubre
    2011
  • 09
  • 8th Octubre
    2011
  • 08
  • 28th Septiembre
    2011
  • 28
No te das casi ni cuenta y, de repente, llega el gran día.
Y te vas a cruzar el Amazonas en barco.
A conocer tribus nativas.
A cenar a Astrid y Gastón (en Lima)
A escuchar quechua en boca de personas que no han salido de una isla perdida en un lago.
A contemplar las estrellas tumbada en la cama de un lodge en el Titicaca.
A saborear todas las variedades de ceviche y de ají (con patatas de miles de colores)
A pasear por las calles que describe Vargas Llosa en sus historias.
A vivir. Y a conocer.
De estos viajes, una siempre vuelve un poquito más cambiada.
Ya veremos el día 7. 

No te das casi ni cuenta y, de repente, llega el gran día.

Y te vas a cruzar el Amazonas en barco.

A conocer tribus nativas.

A cenar a Astrid y Gastón (en Lima)

A escuchar quechua en boca de personas que no han salido de una isla perdida en un lago.

A contemplar las estrellas tumbada en la cama de un lodge en el Titicaca.

A saborear todas las variedades de ceviche y de ají (con patatas de miles de colores)

A pasear por las calles que describe Vargas Llosa en sus historias.

A vivir. Y a conocer.

De estos viajes, una siempre vuelve un poquito más cambiada.

Ya veremos el día 7. 

(Fuente: )

  • 25th Septiembre
    2011
  • 25
  • 21st Septiembre
    2011
  • 21

… I’ll be a beautiful woman

               

Hay veces que una se siente muy, muy, pequeña.

Hoy ha sido uno de esos días. Puede sorprender que, a pesar de acercarme peligrosa e inexorablemente hacia los 30, siga deseando cumplir años, como cuando era una niña de 13 y me fijaba en los chicos de 18. 

Pues sí. Pero así es. 

Sabía que hoy iba a conocer a una persona vivida, viajada, curtida. Lo sabía.

Me planto los tacones y creo que voy a comerme el mundo. Pero qué va. Cuando vas con la mejor de tus sonrisas a recibir a esta persona, te topas con alguien de cuarenta y tantos que se ha recorrido medio planeta descubriendo lugares en los que no pasa un alma en meses o años. Interminables viajes, en condiciones que ni de lejos podrías soportar, inmortalizando paisajes y personas en fotografías cuya belleza te deja sin aliento y sin habla. 

Y, entonces, es cuando te preguntas: ¿qué coño le voy a contar yo a éste?

Es ahí, en esos momentos, en esos encuentros en los que me siento tan joven, tan bajita, tan delgada, tan inexperta, tan poca cosa. En esos instantes en los que me tiembla la voz, deseo con ansia cumplir años y ganar seguridad en mí misma.

Igual, igualito, que cuando tenía 13 años.